jueves, junio 03, 2010

Culpable

No sé porque le dije que sí, aún no se porque lo hice, tal vez fueron las ganas escondidas de ser desada por alguien, quizá fue que de tanto repetírmelo me empezó a contagiar de ganas de experimentarlo, pero le dije que sí.
Esa no fue la peor de las cosas, el peor momento es que me lo venía diciendo meses atrás, y yo seguía dejando que me lo dijera.
Me lo dijo la primera vez, borracho, por escrito...y lo perdoné.
(Porqué carajos tuve que perdonarlo !?) Yo tenía para esas fechas 16 y el debía estar por los 27, ya no recuerdo -ni quiero hacerlo- su edad.
Me lo repetía cuando nos veíamos "te voy a besar" y "me gustas", frases que me sacaban de onda pero no les daba importancia, me hacían sentir deseada y eso era lo que yo buscaba: ser importante para alguien, aunque solamente fuera el deseo de lo prohibido.
Yo me fui por otro camino hablándole de lo mal que me iba en la vida, las amistades que se traicionaban, los planes a futuro que tenía en mi vida, lo veía como buen compañero de un café. Intentaba no hacer caso de sus ojos deseosos de una noche conmigo, aunque ambos sabíamos que no lo escondía, pero yo ciegamente veía apoyo y amistad donde él veía deseo (y yo, me dejaba desear).
Esa noche venía yo de su casa, era domingo de roda y antes habíamos ido mi madre y yo a verlo en una obra de teatro, se acercó a mi y me regaló un rehilete, y me miró a los ojos y yo sonreí "aquí estoy" y aún bajo el maquillaje, la cara de blanco, la sonrisa pintada de rojo hasta mitad de sus cachetes, aún ahí sus ojos no decían mas que "deseo" y la imagen de él queriéndome desnuda en su cama.

Soy culpable porque esa tarde yo hablé de el con mis amigos, y lo mencioné como "mi amigo" y sonaron interesados, "Eres amiga de él !?" y yo orgullosa de una cualidad que no era mía sino de una amistad (y que ni eso era) sonría y respondia valerosamente "si, de hecho vengo de su casa, mi mamá y yo fuimos a comer". Ella había olvidado el celular en casa así que me dijo que llamara a la casa y pidiera hablar con ella para que fuera por mi, contestó él y le dije que ya había terminado, que si podía decirle a mi mamá que fuera por mi; fue ahí cuando ese pecado que tengo en el alma le dijo que estaba bien que él fuera por mi -así verían quien iba por mi y se impresionarían aún mas de un logro que no era mío-.
Vi llegar el volkswagen blanco, que ya tan bien conocía, ya casi se habían ido todos pero a los pocos que había les dije "ya vino por mi" y sonreí presumiendo aquel personaje que no me pertenecía ni era mío, pero yo era el deseo de él.
Subí al coche y lo note extraño, manejaba mal, como si estuviera distraído pero a causa de una sustancia ajena a él, supuse del alcohol (pues habían bebido cervezas y supuse que seguirían haciéndolo). No me dejaba de ver, creí que chocaría más de una vez con el coche de adelante, me miraba con esos ojos y me sonreía y me decía una y otra vez "me gustas". Me asusté cuando me pidió un beso y se orilló y apagó el coche. "Si no arrancas ahorita mismo le hablo a mi mamá" y se friqueó y me trataba de tonta y mocosa, me seguía diciendo que se moría por mi y por besarme, y yo asustada no sabía que hacer ni decir ni como reaccionar. Volvió a orillarse y...

Supongo que ahí habló el diablo en mis labios, se moría de ganas de cumplir sus deseos. Le dije que si "Si me das solo un beso me dejas de preguntar y molestar ?" y me acerqué a él, aún no se como ni porqué pero me acerqué a él y acepté probar sus labios. El no quería despegarse de mi e intentaba llegar a algo más con sus manos, yo me cubría e intentaba despegarlo de mi y le gritaba "Ya !!", sigo pensando porque no abrí la puerta del coche de golpe y sali corriendo de ahí, me lo sigo preguntando. Aún recuerdo sus últimas palabras "Un día voy a hacerte el amor aunque no te guste" y yo bajando temblorosa del coche.

Llegamos y al parecer nadie sabía que el había decidido ir por mi, ni siquiera mi madre. Ella, inocente, como pude yo haberla metido en eso ? Ella pidió ir al baño y yo, aún atarantada por lo que acababa de suceder en aquel volkswagen blanco, aún no se porque pero sentí que debía mirar, y yo supe lo que pasaba aunque no me enterara sino hasta dos días despues, hasta dos días después supe lo que pasó que yo sabía que pasaba cuando escuché la puerta de su cuarto moverse como si se forzara a alguien a algo que no quería.
Mi madre salió pálida, nadie más lo notó, todos tenían alcohol y marihuana encima. Nos quisimos ir las dos, yo le pedí manejar. Él estaba en la puert para despedirse y junto a él, estaba mi amigo, aquél que ese día dejó de serlo para siempre. Mamá, por favor, déjame manejar, yo manejo.

Y sus últimas palabras "oye, te quiero" y la chispa del deseo seguía en sus ojos.

Pero una que sabe a los 17, solamente dice que sí, que va a saber a los 16 cuando dice que sí sin conocer el amor verdadero ? No pensa en las consecuencias, es que no las conoce, y quien te guía es un experto ya que ha vivido el doble (casi el doble) de tu edad.

"- Mamá, déjame manejar -
- Te pasa algo ? -
- No ! Solamente déjame manejar ! -"

- Quieres hot cakes para la cena ? -
y mi voz entre cortada - Si -
- Que tienes ? Estás llorando ? -
"aguanta, que no se de cuenta de tus lágrimas, que no sepa de tu error ni tu tristeza" - no, estoy bien - "finje la voz, que se escuche normal" - si quiero hot cakes ! - y finje sonreir para que tal vez así lo escuche en el matiz de tu voz, que se de cuenta que sonríes aunque sea falsa. Y sal sonriendo de la puerta cerrada de tu cuarto y cena con ella como si nada hubiera pasado.


'Quien te dijo que yo era risa siempre nunca llanto ?'

jueves, mayo 27, 2010

a Héctor Huerta Garay,
que esperamos salga de su internado pronto y con buena salud





Lo veo jugando con su perro, ya he olvidado su nombre (el del perro y el de él). Aún recuerdo su risa cuando lo cargaba y lo lanzaba al agua, como si sinitera que fuera mi hijo, yo apenas una niña de 8 o 9 años sintiéndose mamá de un niño pequeño que no era suyo, y no lo veía como un hermanito si no como un hijo, éso es lo que nos meten en la cabeza las mamás de tanto jugar a las muñecas y a las barbies.
Recuerdo que el dolor se fue apenas aparecimos en su casa, ahí estaban su esposa y ése pequeño que creía yo tan hijo mío, jugando con el perro de raza Golden y de un color parecido al de mi pelo (en ese entonces un güero de niña bonita), el dolor de aquel piquete de abeja se fue al ver sus sonrisa y la de Clauda, y Héctor sacándome del coche cuando yo ya no sentía el dolor, gritándole a su esposa "es que la picó una abeja !" y yo riendo ya de ver ese cuadro tan lindo y tan familiar. Puso la pomada en mi pulgar y regresamos a la alberca, y yo miraba atrás como si ése fuera un cuadro de mi infancia y yo me quedara ahí jugando con su esposa, su hijo (que yo hacía mío) y el perro, y ahí se juntara una carcajada más -la mía.

Ya no lo volví a ver, sólo a su papá. Héctor ahora daba clases en la Universidad y fue ahí donde le dije que si me dejaba nadar en vacaciones, y me encontré a Alicia y Fanny (ya grande la nena, y su mamá, igual de sonriente y amable y feliz que siempre, del marido no se mencionó nada, de Miguel que estaba estudiando y ahora si le echaba ganas a todo). Yo nadé y nadé y me fui no muy tarde, no recuerdo si regresé pero si no mal recuerdo me despedí aquel verano de él...cómo iba yo a saber que serían los últimos saludos de mi parte que le llegarían a Clauda ?

Tuvo un accidente, su esposa Clauda y su hija murieron.
Yo nunca supe el nombre de su hija.









Mañana del 28 de Mayo del 2010, aunque yo debí enterarme ayer.

martes, mayo 18, 2010

El tonto de Babilonia

Hubo en un pueblo un hombre llamado Tonto, que venía de Babilonia, por ello era conocido antes todos como "el tonto de Babilonia". Era un muchacho de no muy temprana edad que se dedicaba a pasear por el pueblo, hacía trabajillos por aquí y por allá; el problema, decían todos, estaba en su cabeza.
Despistado, distraído, olvidadizo; si tenía que llevar manzanas a casa de Doña Damiana, le daba no se que cosa en la cabeza y las llevaba a la tiendita de Pancreta
- Ay tonto ! Pero si esto no es para mi ! Tienes que llevárselas a Doña Damiana, si sabes donde vive ? Ahí a la derecha y doblas, la primera calle, la casa con la puerta de madera y las paredes rojizas despintadas -.
Era el colmo, ya fuera con el herrero, el carpintero o hasta el sastre, el pobre Tonto no hacía más que confundirse de destinatario y de paquete.

Un día, a Don Pablo se le movió el tapete y confundió, al salir de la taberna, el camino de regreso a casa. Tocó tres veces y se asomó Doña Antonieta
- Ay Don Pablo ! Pero que hace usted aquí ? Y a tan entradas horas del anochecer -
- Pero...Antonieta, que es lo que hace usted en mi casa ? -
- Don Pablo, esta no es su casa, es la mía -
- Ah - y miró las paredes, la puerta de madera con doble vista, a Doña antonieta asomada solamente de la mitad para arriba, la ventana a la derecha, la cocina atrás y el comedor en la vista de todos - pero...si esta no es mi casa -
Y Doña Antonieta soltó la carcajada - Ay don Pablo ! Ya se está usted pareciendo al Tonto de Babilonia ! -

Desde ahí, cada que alguien se despistaba de camino, o confundía lo que no debía de confundir, la gente que conocía al tonto se reía y le decía "ya te estás pareciendo al tonto". Otros, por su parte, les encantaba gritar cuando alguien cometía algún error por las calles:
- pero si serás como el tonto ! - de tal modo que ésta persona se sintiera humillada y devorada por todas las miradas de la gente que tenía a su alrededor.

Y así, el tonto fue pasando de boca en boca con cada despistado, bajo cada humillación, dió la vuelta al mundo...y se quedó tonto para siempre.

Yo lo sabía


Mis padres también lo sabían, se los dijo el médico cuando nací: yo no nací cuando debí haberlo hecho.
Yo debí haber nacido amiba, entre miles y millones de esas pequeñas creaturas que se formaban a la par que la tierra.
Quizá un poco más tarde podría haber sido pájaro, o algún dinosaurio herbívoro, quizás incluso, carnívoro.
Dudo mucho que me hubiera tocado la época de cowboys, pero tal vez la de los ancestros, ése era el máximo de inico de siglo en el que debí haber sido procreada.
Fuera de ciudades, coches, edificios, tecnología, electricidad, aparatos portátiles, conexiones milimétricas, redes inalámbricas y cables por todos lados.
Yo no nací cuando debería haber nacido.
Porque lo se yo, como lo saben mis padres y el médico cuando nací: yo no pertenezco a esta era, ni a esta época, ni a este mundo.
Lo se porque años antes o años después, tampoco encajo; en mis años no encajo, en los de los viejos tampoco, en los de los verdes menos.
Arriba, abajo, de este a oeste, no hay lugar que me reconozca ni que me conozca, no hay persona con la que se pueda entablar un lazo que en otro mundo si podría, tal vez en otra época o en otra sociedad.
Es cierto, yo no pertenezco aquí, ni con la gente, ni con los modismos, ni con las mañas...ni con nada.
No hay peor cosa que ese sentimiento de no pertenecer a nadie ni a algún lado, de no saberse de algún lugar ni con alguna gente, de no entenderse en ningún idioma ni encontrarse en ningún reflejo.
Es como si el agua no reflejara sino absorbiera, como si el fuego no quemara sino reviviera, que el humo no matara sino diera vida, que el verde fuera mi azul y las hojas no fueran más que nubes; como si no quisiera desaparecer de esta tierra de sueños en la que desde siempre fui creada y de la que no se (o no quiero) salir.
Es imprescindible, a estas horas, encontrar a alguien que me salve de este infierno:
Se busca hombre maldito, con ganas de desgarrar sueños, con venganzas de desquitar en la primera persona que se encuentre, con manos rasposas y duras y mente cerrada, con cuchillo en mano y mirada penetrante, se busca hombre que quiera adentrar en mis sueños y romperlos todos, destruirlos, desaparecerlos; se busca ser humano que esté dispuesto a destruirme por dentro sin dañar el exterior, para que así pueda reconstruirme de nuevo, y entrar a una tierra donde no haya sueños sino realidades, y donde el hombre no pueda volar, los elefantes no sean morados y las abejas no sean amigas de la gente, donde no pueda llevar un cuervo al hombro y dond elos gatos no sean verdes con rayas moradas. Se busca ser descontrolado, se busca infeliz, se busca vengador, se busca violador de sueños, aquel personaje malévolo de todas las historias y los cuentos de hadas, aquel que deja ver la vida como es vida, con cicatrices y sangre y batallas y donde el malo siempre gane y el bueno muera y sufra y pierda.
Se busca ser desquiciado que quiera matar el maldito sueño que tengo por dentro y no me deja vivir la cruda realidad, se busca aquél que esté dispuesto a destruir todos mis pensamientos volátiles y todos aquellos sueños inútiles que no hacen más que chingarme la vida...se busca realista, de preferencia soldado o aquél que haya sufrido mucho y tenga ninguna esperanza para seguir viviendo, que me robe la vida, que me haga robot.
Se busca ser de piedra, de acero, de metal...se busca un herrero que me haga herramienta de la vida, marioneta, como a todos los demás...que no me deje cerrar los ojos, que no me deje concibir el sueño, que sea café de mis ojeras y mugre en las uñas de mis dedos, que me azote por las noches y me despierte en las madrugadas para violarme y desgarrarme las entrañas hasta volverme mierda...

Es que no lo entienden ? Que yo ya no quiero soñar...que me corten las alas, que me calven estacas, que desangren mi piel...por favor, destruyan todos mis malditos sueños que no me dejan dormir